Erreizando- Barbie
Marzo 9, 2022 | Diana Bustamante | dianabuc@erreizando.com “Érase una vez una joven eternamente bella, delgada, independiente; siempre a la moda, se llamaba Bárbara; era tan exitosa que recorrió el mundo en su convertible rosa.”

Diana Bustamante Cruz

dianabuc@erreizando.com

 


¡Comparte!


Con 63 años recién cumplidos, Barbie, la chica que fue médica, bailarina, astronauta y hasta presidenta de su propio país, busca mantenerse vigente en el siglo XXI. La mujer emblemática, embajadora de moda de todas las épocas para diseñadores como: Oscar de la Renta, Jean-Paul Gaultier, Ralph Lauren y Burberry; personaje que, a lo largo de los años, se ha involucrado progresivamente en iniciativas sociales, fue creada en el año 1959 por Ruth y Elliot Handler, sin saber que se convertiría en una figura icónica y, probablemente, en la primera influencer internacional, gracias a la importancia de su imágen y estilo de vida.

Barbie surgió en un contexto posbélico en donde ocurre, desde los diferentes ámbitos de la vida social, el abandono de los espacios laborales que ocuparon las mujeres en el periodo entre guerras y su retorno a lo que la sociedad patriarcal denomina: “feminidad normal”, es decir, retomar los roles impuestos: el trabajo doméstico, la maternidad y el matrimonio. Es por ello que la mayoría de los juguetes para niña que existían en esa época, perpetuaban la idea de un futuro en casa, al cuidado del hogar y de la familia.

La primera aparición de la muñeca fue con un bañador a rayas blanco y negro, labios rojos y una cola de caballo con flequillo, convirtiéndose en un aparente símbolo de disidencia al representar a una mujer que contaba con su propia carrera de modelaje, creando, en el ideario femenino infantil americano, un futuro de éxito individual prometedor; una alegoría de independencia a través de una figura  jóven y soltera que no pensaba renunciar a su identidad para casarse y tener hijos. Se trataba de un emblema de libertad, sueños y vanidad que podía reinventarse con tan solo un cambio de vestuario.

Erreizando - Primera Barbie

Durante la época de su creación, empezó a cobrar fuerza la segunda ola del feminismo con fuertes demandas vigentes vinculadas a la corporeidad: la anticoncepción, la libertad sexual, y sobre todo, a la crítica a los cánones de la belleza femenina.  Desde su nacimiento Barbie suscitó controversia puesto que su creadora basó su cuerpo en una muñeca alemana llamada Lilli, un usual regalo de broma que se entregaba en las despedidas de soltero, por lo que, sus proporciones fueron diseñadas en consecuencia.

Cuando se presentó por primera vez en la feria de Juguete de Nueva York, sus competidores se burlaron de ella, en una época en donde los muñecos con forma de bebé y las tacitas de té eran los más vendidos, nadie querría jugar con una muñeca con cuerpo de adulta; subestimando por completo su popularidad casi inmediata y sin esperar el aumento de ventas en un contexto histórico en donde las mujeres protestaban por el mismo cuerpo que los hombres estaban ridiculizando.

No obstante, la figura de Barbie con medidas casi perfectas y con un índice de masa corporal tan bajo que si fuese una persona real, ni siquiera habría sido capaz de menstruar, siempre ha sido un blanco de críticas. En 1965 surgió la Barbie Fiesta de Pijamas, que incluía una báscula con solo una cifra: 50 kilos, y un libro cuya portada decía: “¿Cómo perder peso?” pregunta que se respondía en su contraportada: “¡no comas!”, clara apología a los modelos estéticos poco realistas que pueden llegar a causar trastornos dismórficos corporales y alimenticios a su audiencia objetivo: las niñas.

Se llegó entonces a catalogar a la muñeca como un juguete que repercutía directamente en la estructuración psicológica de la imagen corporal de niñas y mujeres a nivel mundial, haciéndolas perder la confianza en sí mismas al absorberlas en preocupaciones estético-narcisistas que funcionan como una policía de lo femenino. Normalizando el mito de la belleza y feminidad que dictamina la sociedad; una chica “guapa” debe ser: alta, delgada, de cabello liso, rubio, ojos azules, nariz respingada, pechos y cintura descomunales, pubis rasurado y unos pies en puntillas que con tacones quedan fabulosos, pero que le imposibilitan mantenerse de pie. En conclusión, estereotipos sumamente europeos, educando de esta manera a niñas racializadas que preferían jugar con muñecas blancas en lugar de negras, ya que se consideraba que las primeras eran más bonitas. Esto no era más que el reflejo de la existencia de un racismo interiorizado aprendido.

Erreizando - Barbie

Mattel aseguraba que esta crítica estaba fuera de lugar puesto que la marca representa, desde el primer día, el empoderamiento femenino, dado que Barbie tuvo carreras poco convencionales en una época en la que las mujeres estaban restringidas a ser amas de casa. Además afirmaban que no tenían nada que ver con la influencia de la imágen corporal, señalando a las supermodelos y madres como la fuente de insatisfacción de la percepción del cuerpo femenino infantil.

El fenómeno de Barbie estaba lleno de contradicciones; muchas veces, y a pesar de que el personaje se considera desde su creación feminista, era todo un manual de instrucciones para seguir propagando el estigma de “la mujer sumisa ideal” en una sociedad que continúa perpetuando patrones culturales machistas. La Asociación estadounidense de Mujeres Universitarias, entre otras,  ha criticado en múltiples ocasiones a la marca por sus constantes incoherencias.

En 1992 fue lanzada a la venta Teen Talk Barbie; cuya muñeca tenía grabadas las frases: “¡La clase de matemáticas es muy difícil!” “¡Vamos de compras!, haciendo alusión a que como mujer, es mejor verse bonita, que comprender las ciencias exactas, vistas durante muchos años, como carreras universitarias exclusivas para hombres. Aunado al estatus de compradora compulsiva, que para muchos es una apología salvaje y directa al consumismo y, para otros tantos, la independencia económica femenina.

En ese momento, aunque se haya tratado de comercializar a Barbie como feminista, en escencia a la muñeca solo se le podía ver como un lienzo sobre el cual la sociedad podía proyectar sus inseguridades sobre su propia imagen corporal; por lo tanto, mantener el rumbo no era una opción. Las ventas se desplomaron y continuaron cayendo hasta la icónica y memorable campaña: “Sé lo que quieras ser” que le ha dado reconocimiento a nivel mundial.

A partir de esta idea, empezaron a crear un mensaje de empoderamiento para las niñas en una colectividad que empezaba a cambiar a través de la evolución de los ideales de belleza estadounidenses que suponían cuerpos curvilíneos y la diversidad de culturas y tonalidades de piel en un mundo que está rodeado por lideresas que no parecen Barbie en la pantalla, quienes alimentaron un nuevo movimiento que promueve la aceptación del cuerpo. En este entorno, la nueva generación de madres prefiere juguetes más empoderadores para sus hijas.

Y aunque Barbie tropezó en su camino con desaciertos como: “De color Francie”, la primera  muñeca afroamericana de la marca que hizo su debut en 1967 fue criticada debido a su producción, con moldes reciclados de los cánones de belleza europeos que carecían de características propias de la cultura afro; en una ideología en donde la piel oscura no es suficiente para ser totalmente representativa; o la colección “100 muñecas del mundo” en donde la representante mexicana, quien luce un atuendo inspirado en los tradicionales mariachis y marimba, porta un pasaporte gigante en pleno marco del debate en la frontera norteamericana para flexibilizar las leyes migratorias; por lo que se le consideró ofensiva al tratarse de un estereotipo de los inmigrantes mexicanos ilegales en Estados Unidos.

Barbie resurgió de las cenizas con una colección llamada: The Evolution of Barbie, una clara apología al movimiento surgido en 2011 Body positive [1] que hace referencia al completo cambio del concepto de belleza americana hegemónica durante la última década, empezando a comercializar muñecas con cuerpos de distintos portes y tamaños; añadiendo a la colección modelos Curvy (Voluptuosas), Tall (Altas), Petite (De baja estatura), con prótesis, vitiligo, en silla de ruedas y con alopecia.

Erreizando-Barbie

Su objetivo era mostrar un cuerpo realista acorde a las niñas de la actualidad. La empresa piensa que, de esta manera, las generaciones futuras pueden canalizar sus impulsos estilísticos mientras se identifican. Esta novedad no estuvo exenta de críticas: los nombres de las muñecas, basados en las partes más características de sus cuerpos son cuestionables, puesto que vuelven a centrar toda la atención en el cuerpo. Además, a pesar de que la Barbie curvy presenta unas caderas y muslos más anchos, sigue siendo muy delgada.

Posteriormente, en 2019, se lanzó una línea de muñecas centrada en la inclusión de género con diferentes prendas y peinados para elegir su propia apariencia. Ya sea que Barbie es simplemente un aliado de la comunidad portando una gran camiseta de arcoíris, la capacidad de Mattel de alinearse con los temas de sexualidad, raza y política, demuestra que Barbie realmente decía en serio: “Puedes ser lo que quieras ser”, pues de pronto, después de años de repetir la misma fórmula, Mattel ofrecía 22 tonos de piel, 76 estilos de cabello, 94 colores de cabello y 13 colores de ojos.

Aunque lejos de ser universal, fue un paso en la dirección correcta al permitir a lxs niñxs jugar con personajes que muestran una mayor diversidad. Ruth, creadora de la marca comenta: “Barbie siempre se adelantó mucho a su tiempo; ahora ella encarna el mundo real, con diferentes tipos de cuerpos y etnias, se ha modificado el discurso a una muñeca inclusiva y empoderadora. Para la gente que la odia , lo va a seguir haciendo, pero queremos asegurar que los amantes de Barbie nos amen aún más y tal vez cambiar a las personas negativas a neutrales, eso estaría bien.” 

Prontamente, Barbie ya no guardaba silencio sobre cuestiones sociales o consideradas políticas, su canal de Youtube tanto en inglés —que cuenta con 10,8 millones de suscriptores— como en español, muestra a una versión animada de la muñeca hablando en sus videos acerca de temas controversiales tales como: el privilegio de los blancos, el racismo, el bullying, la depresión y la validación de los sentimientos; todo en una cuenta  que  anteriormente sólo tenía un extenso catálogo de vídeos sobre cambios de imagen y propaganda.

A partir del proyecto de Mattel, se ha reivindicado completamente a la marca a través de la imágen de la muñeca como respuesta al interés popular que ha colocado de nuevo a Barbie en un icono a nivel mundial, surge la cuenta de instagram @BarbieStyle, que acumula más de un millón y medio de followers y que funciona para hacer colaboraciones con marcas reconocidas como Tommy Hilfiger, Puma, Vogue, entre otras; volviendo al popular personaje femenino en toda una influencer que impacta en esta sociedad cambiante al saberse un vulnerable y con opiniones propias ante el mundo en el que se encuentra inmersa.

En conclusión, Barbie es un ícono y reflejo de la cultura popular que ha ido superando todos los cambios sociales que se han producido en los últimos 63 años. Ha sabido adecuarse a cada época, ella no solo es un poderoso artefacto cultural, sino que también es una potencia contemporánea con visión de futuro en una empresa que ha evolucionado y seguirá haciéndolo si quiere seguir siendo uno de los corporativos americanos más prestigiosos en la industria juguetera a nivel internacional.  Y, aunque todavía falta tiempo para eliminar por completo el estigma de una rubia esbelta, sin opinión y nula inteligencia que supone, en su peor conceptualización, “ser una Barbie”; el rebranding [2] de la marca busca cambiar este concepto a través de la diversidad de cuerpos y apertura de pensamiento crítico social para que las nuevas generaciones puedan de nuevo decir: ¡Yo también quiero ser una barbie girl!


Notas:

[1] Movimiento social que desafía y cuestiona  las maneras en que la sociedad presenta y observa el cuerpo humano. Defiende la aceptación de todos los cuerpos.

[2] Estrategia de Marketing que tiene el objetivo de producir cambios significativos en la percepción que el público objetivo tiene de una marca y de la empresa correspondiente.