Erreizando - Dont Look Up
Febrero 9, 2022 | Astrid Juárez | astrid.ju.le@politicas.unam.mx 

Astrid Juárez

astrid.ju.le@politicas.unam.mx 

 


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Este artículo es en sí mismo una crisis, la de saber cómo comunicar de manera efectiva aquello que nos aqueja como planeta tierra y como especies. Entrar en contacto con un punto que, tal parece, es de no retorno: el de la crisis climática. Pero antes de entrar de lleno a la histeria colectiva  ¿por qué, para qué y sobre todo, cómo hablar de crisis climática?

Estaba por terminar el 2021 y en Netflix se estrenó Don’t Look Up o No miren arriba en América Latina, esta sátira dirigida por Adam McKay y protagonizada por Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio, entre otras estrellas de Hollywood de renombre, retrata el descubrimiento de un meteorito que está por colapsar contra la Tierra, lo que representa el fin de la humanidad, o por lo menos de aquella gran parte que no tiene los medios económicos para sobrevivir a la catástrofe, tal como se muestra en el filme. 

Erreizando- Dont Look Up

La opinión generalizada alrededor de la película fue clara, parece que la mayoría encontró en esta sátira un retrato amargo, pero fiel de la sociedad actual que pasa de la indiferencia a la histeria colectiva. A través de Don’t Look Up es posible criticar no sólo a los gobiernos, la comunidad científica, las grandes empresas como Apple, Amazon o Facebook y a los medios de comunicación masivos, sino a la sociedad misma, que devora y reproduce información a una velocidad que es tecnológicamente posible, pero humanamente incomprensible.

Pero, ¿por qué quedarnos con el imaginario de un gran meteorito cuando vivimos una crisis de magnitudes similares justo ahora? Hablar de crisis climática, o en su sentido más real, de colapso bioclimático [1] no es fácil, sobre todo, cuando durante mucho tiempo el tema se mantuvo reducido a esferas de científicos expertos [2] en la materia, quienes pasaron de hablar del calentamiento global durante gran parte del S.XIX, a plantear por primera vez el término de cambio climático durante la Primera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, también conocida como Conferencia de Estocolmo en 1972.

Desde ese momento y hasta ahora, han sido diversos los esfuerzos, las investigaciones y las decisiones políticas que se han tomado en materia de cambio climático, desde la conformación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) en 1988, encargado de evaluar la ciencia relacionada al cambio climático, hasta la firma de tratados internacionales en materia de justicia ambiental como el Acuerdo de Escazú en 2018.

Más allá de lo que estos esfuerzos pueden representar en la política internacional, es importante tener algo en mente: el conocimiento de la magnitud de la crisis que se avecinaba y sus consecuencias sobre la vida eran evidentes, por lo menos para aquellos que contaban con la información, ya sea la comunidad científica o los gobiernos, tal como se muestra en la película. ¿Por qué entonces parece que ha sido tan difícil hablar y actuar respecto de esta urgencia mundial?

Erreizando- IPCC

La comunidad científica internacional ha encontrado un gran problema en saber comunicar a los ciudadanos de a pie los datos e información relacionada a la crisis climática de manera precisa pero eficaz, así como la  Dra. Kate Diabiaski  (Jennifer Lawrence) y el Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) se encuentran en un momento de desesperación al tratar de explicar en un show televisivo de manera sencilla lo que está por acontecer en el planeta.

Por otra parte, cada día parecemos vivir la crisis climática, tanto en nuestros cuerpos, como en los territorios, aunque de maneras diferenciadas. Sin embargo, hablar de ella se vuelve abrumador ante la cantidad de información que es bombardeada con titulares alarmistas e imágenes de osos polares en extinción. Y aunque la magnitud de la problemática a la que nos enfrentamos es real, todo parece ser más importante o interesante que una mala noticia, porque ¡vaya que hay malas noticias en el mundo!

Otro hecho que ha dificultado la divulgación de conocimiento científico en torno al colapso bioclimático es el negacionismo o escepticismo climático, es decir, la idea de que fenómenos relacionados a la crisis climática como el aumento de temperatura de la tierra, el deshielo de los polos o las afectaciones directas a la vida de población en situación de riesgo por los efectos de estos fenómenos, no se encuentran relacionados al impacto de la actividad humana sobre el medio ambiente.

Erreizando - Dont Look Up

Este discurso escepticista ha sido respaldado por múltiples empresas, think tanks [3], e incluso gobiernos como el de Donald Trump en 2019, que encuentran en las acciones frente al cambio climático un obstáculo para seguir reproduciendo el sistema capitalista basado en la explotación de la naturaleza, del cual, se ven altamente beneficiados, así como en el filme la presidenta de los Estados Unidos (Meryl Streep) realiza una campaña mediática para negar y desviar la atención de la población del inminente colapso planetario, pues en colaboración con el multimillonario de la empresa de tecnología BASH obtendrían de la catástrofe enormes ganancias económicas.

Ante todo esto, la comunicación y divulgación científica, son clave para dar a conocer información sobre la crisis climática de manera eficaz y accesible, pues su objetivo es hacer comprensible los estudios científicos que nos rodean. Además de que tiene en consideración la importancia de construir e intercambiar conocimiento que rompa con las limitaciones del lenguaje técnico y especializado usado sobre todo en la academia y la ciencia.

Es decir, la principal labor de las y los divulgadores científicos está en contribuir a que cualquier persona, independientemente de su grado académico o condición sociocultural pueda ser partícipe de la discusión en torno a las problemáticas sociales, políticas, económicas y ambientales que nos aquejan, contribuyendo así a la conciencia social ambiental y el conocimiento comunitario.

No se trata de suprimir el carácter científico y la complejidad de la problemática ambiental que enfrenta el planeta Tierra y todas las especies que habitan en él, sino de hackear el sistema a través de nuevas formas de comunicación para hacernos partícipes del cambio de una manera menos catastrófica a la vez que informada.

Erreizando- Meme changuito

En sintonía, la organización de la sociedad civil y no sólo la labor científica, se ha vuelto un punto clave para entender y actuar ante la crisis. Los movimientos por la justicia climática alrededor del mundo, desde los años años setentas, hasta la actualidad con juventudes como Greta Thunberg en Suecia, Vanessa Nakate en Uganda o Nicole Becker en Argentina, han encontrado diversas y novedosas formas de comunicar el colapso bioclimático al que nos enfrentamos: desde tomar las calles, artivismo [4], tuitazos [5] a tomadorxs de decisiones, performances y formas de difusión accesible (infografías, reels, tik toks) a través de redes sociales.

El sentimiento de angustia y desesperación que engloba gran parte de la trama de Don’t Look Up, es experimentado también por quienes buscan actuar frente a la crisis climática, mejor conocido como eco-ansiedad. Este término es definido por la Asociación Estadounidense de Psicología como el temor y estrés generado ante “observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático, y preocuparse por el futuro de uno mismo, de los niños y las generaciones futuras”.

Erreizando - Activismo

No obstante, las acciones frente a la crisis climática se manifiestan más allá del pesimismo de saberse dentro de ella, sino a través de la esperanza de incidir en un cambio que trasciende lo individual hacia lo comunitario que toma especial fuerza a través de la comunicación y difusión de información mediante nuevas estrategias a disposición de comunicadores científicxs, educadorxs ambientales, activistas y la sociedad civil.

Entendernos todas y todos como agentes con capacidad de actuar y resistir frente a la crisis desde nuestros espacios cotidianos, nos brinda la posibilidad no sólo de exigir información eficiente a quienes tienen la facultad de brindarla, sino de crear nuestras propias redes de comunicación y contención ante el colapso. Al final, las crisis también son la pauta hacia una reestructuración del sistema del cual somos parte y probablemente, a diferencia de la ciencia ficción, nosotras y nosotros aún estamos a tiempo de actuar y no sólo mirar arriba, sino a nuestro alrededor, a aquello que nos mortifica pero nos une en un objetivo en común: preservar la vida.


Notas:

[1] En referencia a este término, el Dr. John Sax Fernández lo concibe como un “peligro de corte existencial para la biota global, incluída nuestra especie” que posee una relación directa con el sistema económico capitalista sustentado en la extracción de combustibles fósiles como lo son gas natural, petróleo y carbón.

[2] Históricamente la participación de las mujeres en la producción de conocimiento científico ha sido un obstáculo a enfrentar y una labor necesaria de visibilizar. Si bien hoy en día muchas mujeres están involucradas en la ciencia del cambio climático, tales como la Dra. Rose M. Mutiso, la Profra. Asmeret Asefaw Berhe o la Dra. Cheryl Holder, durante la mayor parte del S.XIX la comunidad científica internacional se encontraba compuesta en su mayoría por hombres, sobre todo de países del Norte Global.

[3] Think tanks tales como Center For Policy Studies (CPS) y Global Warming Policy Foundation (GWPF) en Reino Unido; Institut Économique Molinari (IEM) en Francia; Liberales Institut (LI) en Suiza o el Instituto Juan de Mariana (IMJ) en España.

[4] El concepto artivismo nace de la combinación de arte más activismo. Se utiliza como una herramienta que busca incidir en el cambio y la transformación social a través de la expresión artística del sentir, pensar y actuar.

[5] Se denomina tuitazo o en ocasiones “marea de tweets” o “tormenta digital”, a las acciones de organización digital en la red social Twitter que tienen por objetivo visibilizar una problemática social o exigir a las y los representantes gubernamentales la toma de decisiones que beneficien a la ciudadanía o a un grupo en particular. Esta estrategia ha sido utilizada por distintas organizaciones ambientales en América Latina como Viernes Por el Futuro o Jóvenes Por El Clima Argentina, incluso como forma de cabildeo político.