Girl from nowhere y Squid Game: Karma, cultura y muerte



Diana Bustamante Cruz

dianabuc@erreizando.com


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Ya es octubre y, en vísperas de una celebración profundamente occidental tan común en México, gracias a su vecino del norte: Halloween, me permitiré analizar desde mi perspectiva dos de las series más controversiales y populares en la historia de la famosa plataforma de streaming Netflix; estas han cautivado un gran número de  espectadores internacionales y generado interesantes respuestas en sus países de origen al exponer temas tan sensibles de una manera tajante.

El thriller es un género literario que está profundamente emparentado con el misterio y la acción; durante la trama predomina el suspenso y el temor. En Asia, es un género  cinematográfico muy popular desde la “época de oro”, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Generalmente, en cada trama, se busca visibilizar una o varias problemáticas sociales arraigadas en el contexto social llevándolas al límite.

Girl from Nowhere o, en español, La Chica nueva  

Esta serie de antología [1] tailandesa es catalogada dentro de los géneros suspenso-fantasía. Fue creada, producida y estrenada por la cadena de televisión nacional GMM25 y publicada en streaming por Netflix. La narrativa de La chica nueva  hace una crítica a la sociedad a través de capítulos que están basados en hechos reales que impactaron a Tailandia por su gravedad o brutalidad, tocando temas tabúes o sensibles como el sexo, el embarazo adolescente, el bullying, el suicidio, entre otros.

Al mismo tiempo, se expone la idea de un sistema escolar tailandés corrompido, plagado de acoso escolar, abuso sexual y de poder en cada uno de los episodios, atrayendo conceptos clave como: cultura de la impunidad y opresión institucionalizada; sin tratar de disfrazar la realidad de la sociedad.

Elaboración propia

El objetivo de esta serie es exigir justicia para las víctimas reales de los casos expuestos en los capítulos y apoyar movimientos como Me too [2] y  darle un significado al movimiento Bad Students que inició a mediados del año 2020  con marchas callejeras organizadas por lxs estudiantes tailandeses exigiendo cambios a las reglas veneradas durante mucho tiempo en las escuelas; desde el corte de pelo hasta el uniforme, exigiendo la revisión de la política educativa y una nueva elección de su ministro de educación que oculta a profesores y alumnos agresores  dentro de las instituciones.

¿Quién o qué es Nanno? 

Su protagonista, Nanno, es un personaje enigmático, misterioso e inmortal, quien al llegar a un nuevo instituto, comienza a sacar a la luz los secretos más oscuros tanto de profesores como de alumnos. Ella siempre se encuentra en control de la situación y de sus emociones;  sus verdaderas intenciones no son reveladas en un principio, hasta el desarrollo del capítulo. Es entonces cuando surge su risa tan peculiar e incómoda que la caracteriza y le otorga cierto poder ante sus adversarios.

Mucho se especuló en Tailandia de que Nanno podía ser la representación del Karma e incluso la hija del diablo. Recordemos que la religión más practicada en Tailandia es el budismo, seguida por el islam. Para los budistas, uno de los principales conceptos religiosos es el karma, definido como la “Ley cósmica que considera que toda acción pone en marcha un ciclo de causa y efecto”, desde este punto de vista kármico, se han de evaluar todos los actos de la vida. 

“En la concepción budista, la estancia en este ámbito de la existencia no es eterna y el nacer en él, es resultado directo de su karma, el producto de las propias acciones realizadas en una existencia previa”. De esta forma, está en nuestras manos determinar si nuestra próxima vida es mejor o peor dependiendo de nuestras acciones. Siendo que el budismo cuenta con diversas escuelas que difieren en la interpretación y expresión de las enseñanzas de Buda, es importante resaltar que los practicantes del budismo zen, no creen en la existencia literal del ciclo de muerte ni en los renacimientos.

Por otra parte, el islam, no contempla el karma, los musulmanes creen que todo ha sido decretado y controlado por Alá, “él es el sabio, conoce la sabiduría detrás de cada problema, por lo que se cree que los creyentes serán recompensados ​​o castigados por Allah por sus hechos”, por lo tanto, no creen en la reencarnación como los budistas. Podemos decir, entonces, que la concepción de que Nanno sea la representación del karma tiene una visión profundamente budista, al igual que la idea de ser la hija del diablo, a excepción de los que practican el budismo Zen.

“En la mitología budista, Mara es el regente del cielo, del deseo y se encarga de tentar a la gente mediante los sentidos, aprovechándose de los demás; pero también es un ser simbólico que representa la ignorancia espiritual, el apego, el odio y se opone al logro de la iluminación y liberación”, es en pocas palabras, la personificación del mal, entendido desde la lógica budista, no cristiana.

Ambas definiciones encajan perfectamente en el personaje principal de La Chica Nueva‘, de manera en que Nanno podría ser la representación física de “Mara” con la intención de infringir un karma.  Sin embargo, en múltiples entrevistas Kitty Chicha, actriz que interpreta a Nanno, asegura que el personaje no es ninguna representación antes mencionada, simplemente es un ser no humano, carente de sentimientos o remordimiento y menciona:

“Estamos haciendo referencia a esta serpiente en el Edén, es casi como regalar manzanas a los humanos y tratar de ver si eran lo suficientemente buenos para ignorarla o no, Nanno se encuentra en la tierra para saber cuán malvados pueden llegar a ser los humanos”. 

Elaboración propia

Cuenta también que se inspiró en un personaje de anime para forjar la personalidad de Nanno, se trata de Jigoku Shōjo​ conocida también como Hell Girl [3].  Actualmente, la serie se encuentra en la plataforma de Netflix y la segunda temporada fue estrenada a mediados del presente año, esta producción asiática presagia tener una tercera temporada tras su éxito. 

Squid Game o El Juego del Calamar

En  septiembre de este año, se estrenó El juego del calamar en la misma plataforma. Se trata de una serie gore [4] surcoreana de crítica social y del tipo Battle Royale [5], que expone a personas deudoras de cantidades exageradas de dinero; situación bastante común en Corea del Sur después de la crisis financiera global que ha elevado drásticamente la tasa anual de suicidios a nivel nacional, a una competencia a muerte. 

La narrativa es tan simple como efectiva, 456 personas que nada tienen que perder, puesto que en el exterior son amenazados por prestamistas y tienen más posibilidades de ganar dinero en el juego, así arriesguen su vida, que de pagar sus deudas.  Para ganar 45.6 billones de wones los concursantes deberán sobrevivir a seis mini juegos, musicalizados con las canciones infantiles más populares de los años 70’s y 80’s,  que seguramente hicieron recordar a los habitantes surcoreanos su infancia; incluyeron el concierto para trompeta de Haydn porque era la música que sonaba todos los domingos en Corea en esa época, en un programa de televisión en el que participaban estudiantes que competían en una trivia para ganar una beca para la universidad.

La flauta de la banda sonora, fue a propósito, porque es el instrumento musical más común en los primeros años de enseñanza. La vestimenta verde de los jugadores se parece a la ropa deportiva que utilizaban los niños en las escuelas y, en contraposición, eligieron el color rosa fuerte para la ropa de los enmascarados, que mucho se les comparó con los overoles industriales de otra super producción de Netflix, que pronto sacará su versión coreana: La casa de papel.

Cabe resaltar que esta serie  acontece dentro de una sociedad de jerarquía inspirada en las hormigas, puesto que cada una tiene un trabajo específico y se mueven con un solo objetivo. En esta estructura, el eslabón más bajo es el de los deudores a quienes reducen de tener un nombre, a ser simplemente un número, tal como en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Esta pérdida de la individualidad también se ve reflejada en el nivel medio de la pirámide, los personajes que controlan el juego portan una máscara y la misma ropa, eliminando así cualquier ápice de presencia o personalidad. 

Los menos relevantes son las personas con la máscara del círculo, seguidos por el triángulo y el cuadrado, solo por debajo del jefe y de la sociedad VIP que simbolizan a la élite dentro de la serie y  nos recuerdan muchas sociedades de poder ocultas en la vida real, siempre plagadas de excentricidad y con una autoridad tan  absoluta, que podría compararse al Capitolio en los Juegos del Hambre, apostando por un favorito para ganar una lucha a muerte desde la comodidad de sus asientos.

Juegos Coreanos de los 70’s y 80’s

Los juegos que aparecen en la serie son “Juegos Folclóricos Coreanos” de los años 70’s y 80’s, considerados así debido al desuso. Un factor nostálgico de esa época es que estas actividades eran muy inclusivas, porque existía la regla de Kkakdugi (깍두기), al chico débil lo apodaban así y lo incluían en los juegos dándole ventajas para que también fuese parte del juego. El Kkakdugi en realidad es una comida, un tipo de kimchi (김치) pero hecho con nabo. También en la serie se muestra el Kkanbu (깐부) que es el compañero de juego. Los niños hacen una promesa con el dedo meñique acordando que ganan o pierden, pero siempre juntos.

Algunos de los juegos que aparecen en la serie son: El Ttakji-chigui (탁지치기) [6], el famoso Mungunghwa kochi piostupnida (문궁화 고치 피오스탑니다) o, su versión en español, Luz roja, luz verde, cuya canción viral en Tiktok significa “La flor mugung-hwa ha florecido”. Dicha flor, es considerada la flor nacional de Corea; el panal con el dulce tradicional llamado Ppopgi (팝기), más conocido como Dalgona (달고나) [7]; Juldarigi (줄다리기) (juego de tirar la cuerda); Tangtamoki (땅따먹기), (Rayuela); Guseulchigi (구슬치기) (juego de las canicas) que tiene sus variantes. 

En la serie vemos algunas de ellas como: Bomdeulgi (봄들기) (la entrada a la primavera) [8], Alkkagi  알까기 (el saque de piedra), Holjjak 홀짝 y obusipbu  오부십부. El juego de las canicas era popular en Corea hasta la década de los 70 y dejó de ser así tras la depreciación de su valor;  finalmente y no menos importante, el Juego del Calamar o Ojing-o norí (오징오 노리).

Es necesario mencionar que, el nombre de la serie fue elegido porque es el juego más violento y brutal de todos. La intención de que fuesen juegos de niños era para que la audiencia no prestara atención en ellos, sino al comportamiento de los jugadores. El director piensa que nuestras vidas son la continuación del Juego del Calamar, una existencia en donde atacamos y nos defendemos de manera natural, siempre cuestionando en quién podemos confiar.

Podemos decir que la serie no es más que una parábola sobre la sociedad competitiva,  la versión sangrienta de los juegos infantiles que destaca la pérdida de la inocencia que enfrenta la humanidad actualmente, reflexión muy natural para alguien que vive en una de las sociedades más competitivas del mundo: la coreana.

En conclusión, ambas series exponen a manera de crítica social, muy drástica y exagerada, pero contundente y puntual, algunas problemáticas sociales de ambos países como lo son: el tráfico de órganos de presos,  las alianzas a partir de un pensamiento  patriarcal que ve al hombre como “el fuerte” frente a grupos que se consideran “vulnerables” como las mujeres y ancianos, la crisis económica, el abuso de poder, una sociedad competitiva y corrompida por el deseo capitalista de obtener más dinero sin importar el tener que “pasar encima de otros”, los desertores norcoreanos y los migrantes que buscan una mejor calidad de vida en otros países.

Entre otras tantas situaciones que si bien, en las series se especifica que ocurren en la región, podrían pasar en cualquier otra parte del mundo, y quizá esa sea la razón por la que son, hasta la fecha, un éxito en la plataforma de streaming Netflix. 


Notas:

[1] Serie con una historia y personajes diferentes en cada capítulo o temporada. 

[2] Movimiento iniciado de forma viral como hashtag en las redes sociales. Surgió en octubre de 2017 para denunciar la agresión sexual y el acoso sexual.

[3] Anime Japonés que trata de un sitio web en donde las personas pueden escribir el nombre de una persona de la que quieren deshacerse. Jigoku Shōjo aparece y envía al Infierno a la persona solicitada. No obstante, el usuario deberá sellar un contrato antes de ejecutar la venganza, y el precio a pagar es que el contratante también deberá ir al Infierno cuando muera. El anime es una colección de relatos independientes, cada uno de los cuales cuenta la historia del sufrimiento de una persona distinta a manos de uno o varios sujetos.

[4] Tipo de cine de terror y de explotación centrado en lo visceral y la violencia gráfica extrema.

[5] Series en donde los personajes compiten en una batalla para ganar un juego.

[6] Juego en donde hay que voltear unos papeles plegados, el que logra hacerlo, gana.

[7] Galletas de azúcar y bicarbonato con alguna figura que debe ser cortada prolijamente por los bordes, en esa época si lo lograbas, recibías de premio otra galleta.

[8] Juego en donde se introducen las canicas en orden en hoyos excavados en la tierra. Si una canica entra al hoyo en un solo intento, se exclama «¡Entró!» y se continúa a los próximos hoyos.

[9] Juego en donde se determina el orden de los turnos y se consiguen puntos si se logra que las canicas propias hagan contacto con las de los otros.

[10] Juego de dos personas, una de las cuales intenta adivinar si el número de canicas escondidas en el puño de su adversario es un número par o impar. Si su respuesta es correcta, puede llevárselas todas. Pero si es incorrecta, hay que entregar al adversario el mismo número de canicas de entre las propias.

[11] Juego en el que se golpean las canicas de otros jugadores lejos de la pared, ganando puntos según la distancia alcanzada.

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