Entre espías y criminales: The Night Manager



Andrés González Olvera

andgolv@erreizando.com


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Hablar sobre el tema del tráfico de armas a nivel internacional es referirse a una red compleja de comercio lícito e ilícito potenciado por el fenómeno de la globalización, así como del poder que detenta una élite que genera grandes ganancias a través de estos negocios. No es ninguna novedad, entonces, que actualmente hayan muchas series, libros y películas con temáticas que giran en torno a criminales, narcotráfico, mafias, espionaje, entre otros; ya que son situaciones muy recurrentes y divulgadas a través de los medios. 

The Night Manager es uno de los muchos ejemplos sobre historias que reflejan la no muy lejana realidad de las diversas redes criminales en el mundo. Es por esta razón que el artículo tiene el objetivo de explicar la vinculación de esta interesante serie de misterio y thriller con la problemática actual del tráfico internacional de armas. Si te interesa este tema, ¡te invito a que continúes leyendo este artículo!

The Night Manager, en español conocida como “El Infiltrado”, es una miniserie basada en una novela negra [1] escrita por John le Carré en 1993. La historia se desarrolla en el contexto de la Primavera Árabe y tiene como protagonista a Jonathan Pine, interpretado por Tom Hiddleston, quien es un ex combatiente británico de guerra en Irak que ahora es encargado nocturno de un lujoso hotel en El Cairo. La trama comienza cuando este personaje intenta brindar información secreta a la embajada británica sobre las sospechosas compras de armamento que hace un hombre de gran prestigio alojado en el hotel; sin embargo, su intento es socavado cuando una de sus informantes es asesinada.

A raíz de esta situación, y con la ayuda de una agente de inteligencia llamada Angela Burr (Olivia Colman), Jonathan Pine se infiltra en las filas del antagonista de la serie, Richard Roper (Hugh Laurie), un empresario y sicario de gran poder, para averiguar si él y su círculo de socios comerciales estuvieron detrás del asesinato de su informante, además de desmantelar las transacciones de armas que este grupo tenía con otros empresarios de prestigio, sobre todo en el Medio Oriente.

Cabe destacar que el autor John Le Carré trabajó para los Servicios Secretos y el Servicio de Inteligencia británicos, por lo que todo lo que se describe en la novela está sustentado por su experiencia en procesos, políticas e, incluso, los trapos sucios que el gobierno encubre. No obstante, es importante aclarar que los guionistas de la serie realizaron algunos cambios para adaptar la novela a la modernidad y es por este motivo que, a diferencia de la historia en el libro que se sitúa en los años ochenta y se desarrolla principalmente en Colombia, en la serie la época se cambió a la Primavera Árabe.

La construcción y las características del personaje de Jonathan Pine tienen similitudes con otro personaje británico de televisión y cine muy popular entre la audiencia: James Bond, conocido como el “agente 007”. En principio, es posible pensar que la serie seguirá la misma historia de espionaje que nos han presentado en las películas de James Bond, en las que las escenas de acción roban la atención del público; sin embargo, uno de los aspectos más interesantes de la serie es que desde el principio se enfoca en desarrollar la personalidad del protagonista y esclarecer los motivos por los que decide infiltrarse en las líneas de Richard Roper, además de que pone sobre la mesa la compleja red de transacciones comerciales internacionales entre grandes empresarios y los encubrimientos gubernamentales a estos procesos.

De esta manera es como la serie presenta como problemática central el tráfico de armas dentro de un conflicto internacional que tiene como zona de guerra la región del Medio Oriente. Es imperativo recordar lo siguiente: las exportaciones de armas europeas en 2012 incluyeron un récord de 9.700 millones € en licencias de exportación a Oriente Medio, lo que supone un incremento del 22% respecto al 2011. Durante la Primavera Árabe hubo un incremento significativo de la venta de armas europeas y de otros países occidentales a la región en general. El recuento sobre el número de licencias europeas de exportación autorizadas con destino a esta región fue de un total de 4.705 licencias, de las cuales solo 100 licencias fueron rechazadas. 

Estos datos demuestran que las guerras son una de las principales fuentes de riqueza y poder para los gobiernos y para las élites que financian los conflictos, aunque no debemos olvidar que las peores consecuencias de las guerras las sufren las y los civiles, quienes solo son víctimas. Hay millones de personas que mueren o son obligadas a desplazarse y refugiarse en países vecinos a causa de la interminable guerra.

De acuerdo con Andrew Smith, de la campaña inglesa contra el comercio de armas: “la Primavera Árabe debió haber sido la oportunidad para que los Estados revisaran qué negocios hacen con Medio Oriente, pero desafortunadamente este informe demuestra un significativo aumento de las armas en regímenes autoritarios y opresores de la región.” Aunado a lo anterior, la falta de transparencia que algunos gobiernos muestran en los informes anuales que presentan sobre el comercio de armas también es un gran obstáculo para lograr un verdadero avance en el compromiso sobre el control de armamento y desarme. Por lo tanto, la falta de mecanismos de control del cumplimiento de esos criterios y la ausencia de sanciones en caso de incumplimiento se han traducido en un aumento de exportaciones a zonas de conflicto.

Derivado de los estudios que organizaciones como Amnistía Internacional y la Organización de las Naciones Unidas han hecho sobre la situación del comercio de armas a nivel mundial, una de las principales investigadoras llamada Helen Hughes [2] mencionó que “lo que se necesita es una evaluación rigurosa y detallada de cada transferencia de armas propuesta”. El objetivo principal sería que los gobiernos identifiquen una situación de riesgo considerable al entender que esas armas pueden ser utilizadas para cometer violaciones graves a los derechos humanos.

En la serie hay un capítulo donde Richard Roper y sus socios hacen un espectáculo pirotécnico probando las nuevas armas adquiridas para la guerra en la parte trasera de un campo de refugiados. Esta escena deja en evidencia que la riqueza de unos pocos, representada en espectaculares villas y propiedades lujosas que se muestran en Mallorca, así como los trajes caros y los desmedidos gastos materiales, tienen detrás una guerra cruel con un gran saldo de muertes y de incontables violaciones a los derechos de las personas. 

Así pues, los principales problemas para lograr un control de armamento y desarme mundial son resultado de la falta de transparencia para informar sobre las cantidades reales de arsenales que posee un Estado junto con una notable ausencia de mecanismos y sanciones para controlar el comercio de armas con otros países y actores, lo que se convierte en impunidad. Estos problemas, además de ser tratados en la serie, nos enseñaran que si bien los servicios de inteligencia se plantean el objetivo de atrapar a una determinada red de criminales, se demuestra que ciertos actores dentro de un sector del gobierno pueden ser también infiltrados entrenados, por esa razón es posible que este solo sea un ejemplo de muchos casos en los que altxs funcionarixs de cualquier gobierno estén implicadxs en el negocio del comercio de armas y eso facilita más los procesos jurídicos para quedar impunes.

La miniserie The Night Manager es una recomendación muy oportuna para entender la complejidad de lo que significa hacer una guerra, pues más allá de que afecta a muchas víctimas, en el fondo es un gran negocio entre pocas personas con altos intereses y ambiciones de poder. Como un conflicto internacional, esta narración muestra las tensiones entre las diferentes partes en distintos niveles, incluyendo la falta de cooperación entre gobiernos y el uso del dinero para las investigaciones por armas ilegales, lo cual se suma a la lista de obstáculos para regular el comercio de armas ilegales mediante la cooperación internacional. 

El tráfico de armas ilegales es un punto prioritario en la agenda de seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y de otras organizaciones en el mundo que se ha discutido constantemente, a tal grado que en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 se busca llegar a un proceso de desarme que conduzca a un deseable desarrollo, pues se ha identificado que el tráfico desmedido de armas repercute directamente en los niveles de pobreza debido a los altos costos económicos que genera armarse para una guerra interna o internacional.

El control de armas no es un proceso fácil porque la industria armamentística está cada vez más globalizada, pues las partes que componen una sola arma pueden proceder de distintos países y el control sobre la transferencia de las mismas es escaso. Si bien existen esfuerzos importantes por parte de organismos de control nacionales y regionales para mejorar la regulación del comercio de armas, no son suficientes para evitar transferencias de armas ilegales. 

Notas:

[1] La novela negra es un subgénero de la narrativa policial en la que, con un enfoque realista y sociopolítico, se refleja el mundo del gangsterismo y de la criminalidad organizada en ambientes violentos.

[2] Helen Hughes es investigadora principal en Amnistía Internacional. Ella participó en la elaboración de un informe sobre “La afluencia de armas y el mal funcionamiento de los controles de exportación”.

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