Beijing 2022: ¿Boicot Olímpico?



Diana Bustamante Cruz

dianabuc@erreizando.com 

 


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Desde tiempos de la Guerra Fría no se producían boicots olímpicos, hasta ahora. En 2015 el Comité Olímpico Internacional inició el proceso para encontrar una espectacular sede y así celebrar sus juegos de invierno en la edición 2022; sin embargo, y luego de que varias capitales europeas como Noruega, Suecia, Polonia, Ucrania, Suiza y Alemania se retiraran voluntariamente debido a la gran responsabilidad social y económica de un evento deportivo multimillonario como lo son los Juegos Olímpicos, aunado a la falta de apoyo popular en sus naciones, los únicos contendientes que continuaban en búsqueda de ser las naciones estrella eran Pekín, China y Almaty, Kazajstán.

Durante el conteo de votos, la capital china se impuso por una escasa mayoría. “Una elección realmente segura para cumplir las promesas de forma fiable” según Thomas Bach, actual  presidente del Comité. Todo esto dentro de un contexto poco convencional debido a que China no cuenta con las condiciones climáticas idóneas para unas olimpiadas de invierno al no presentarse una caída de nieve regular. Se sabe que dos ciudades al noroeste de la capital, Yanqing y Zhangjiakou, acogerán las pruebas de esquí en pista al aire libre, pero esta zona solo recibe unos cinco centímetros de nieve al año. Por lo tanto, serán creadas artificialmente, empeorando el impacto medioambiental. 

El historial de China en derechos humanos ha sido pieza clave para el anuncio del boicot, se incluye el abuso de los pueblos musulmanes uigures en la región occidental quienes se encuentran en  campos de internamiento masivo y prisiones en donde son sometidos a estrés psicológico, tortura y a violaciones sistemáticas. Fuera de estos, el gobierno chino sostiene una vigilancia constante mediante tecnologías de vanguardia, eliminando mezquitas, barrios tradicionales y suprimiendo su lengua nativa por “motivos de seguridad nacional”.  

Otra de las problemáticas es la supresión de las protestas a favor de la democracia en Hong Kong, territorio que exige la eliminación del proyecto de ley de extradición a China que permitiría que los ciudadanos hongkoneses sean juzgados en suelo continental; en pocas palabras, la lucha busca que sean sometidos a un sistema legal diferente. “Para los manifestantes se trata de una batalla por la libertad; para el Gobierno chino es una batalla por el control”, sentencia Willy Lam, catedrático de Historia y Economía en la Universidad China de Hong Kong. 

Las repercusiones han ido más allá de la geopolítica, activistas de todo el mundo exhortan a los países y patrocinadores miembros a boicotear los juegos de Pekín; mientras tanto, China niega todas las acusaciones de abuso de los uigures y describe los campamentos como instalaciones de formación profesional para combatir el extremismo religioso.  Esta situación se fue intensificando hasta noviembre del año pasado con la desaparición de la vida pública de Peng Shuai, tenista china y atleta olímpica en tres ocasiones, después de haber realizado una acusación pública con respecto a haber recibido un ataque sexual por parte de un exfuncionario gubernamental de alto rango en el Partido Comunista.

Su desaparición suscitó temores dada la creciente lista de activistas chinos que han desaparecido tras criticar a figuras del partido o hablar en contra de las políticas nacionales. Es por ello que, en diciembre del 2021, Estados Unidos de América anunció  un boicot diplomático en contra de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 y se sumaron de manera casi inmediata, países como:  Australia, Reino Unido y Canadá. Para abordar esta temática debemos aclarar: ¿Por qué existen los boicots olímpicos diplomáticos?, ¿cuál es su función?, y ¿desde cuándo ocurren?. 

Por naturaleza, la diplomacia es compleja y en ocasiones reservada, se podría pensar en un boicot olímpico cuando las delegaciones de los países participantes no asisten a la competencia; sin embargo, no siempre es así. El boicot diplomático que Estados Unidos propone, impedirá que los funcionarios de gobierno asistan, más no así los atletas; es decir, que no habrá representación diplomática pero sí deportiva. Normalmente en cada evento deportivo y sobre todo olímpico, se suele enviar representación  política y diplomática para afianzar lazos de amistad entre naciones, situación que no ocurrirá este año por parte de algunos aliados de Washington. 

La decisión, anunciada por Jen Psaki, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, fue contundente: “No contribuiremos a la fanfarria de los Juegos; tomamos esta decisión habida cuenta del genocidio y los crímenes contra la humanidad que está cometiendo la República Popular China en Xinjiang, así como de otros abusos contra los derechos humanos”.  Asimismo, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, declaró que permitir que Pekín sea la ciudad anfitriona este invierno “es una burla a la Carta Olímpica, que establece que los Juegos deben tratar de fomentar ‘el respeto a los principios universales y éticos’”. Pocos días después, Australia anunció que tomaría la misma medida alegando motivos humanitarios, velando, por supuesto, por los intereses de la nación, y casi inmediatamente Boris Jhonson, Lituania y Canadá se sumaron. 

Ésta no es la primera y única ocasión en la que se planea un boicot olímpico, existen antecedentes que lo indican: en 1956 tres países europeos se retiraron de los Juegos Olímpicos en respuesta a la represión de la revolución húngara por parte de la Unión Soviética; pero no es hasta 1976 que surge el primer boicot importante, más de 30 países africanos y árabes se negaron a participar en los Juegos de Montreal con motivo de  una protesta relacionada con la política de apartheid de Sudáfrica. No obstante, el boicot más famoso es aquel que llevaron a  cabo  65 países en los Juegos de Moscú de 1980 en protesta por la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética. 

Más tarde en 1984, la Unión Soviética lideró a más de una docena de países en un boicot de los Juegos Olímpicos de ese año en Los Ángeles, ¿la razón?,  inquietudes por la seguridad, aunque no existe duda de que la decisión fue, en esencia, una represalia por el boicot de 1980. A pesar de que se ha hecho un llamado a las naciones para no politizar los temas relacionados con el deporte, se han “intentado lograr cambios” a través de boicots que  no han cambiado la realidad política del momento fuera del plano deportivo y lo único que logró alguno fue deslucir la emoción de algunas competencias por la ausencia de una o varias superpotencias deportivas. 

Medios de comunicación chinos ya exhortan al país para boicotear los Juegos Olímpicos de Verano en Los Ángeles en 2028. “Pueden estar seguros de que Estados Unidos pagará un precio por sus prácticas”, dijo Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino. En otras declaraciones de la Cancillería: “China se opone firmemente al boicot diplomático estadounidense a los Juegos de Invierno de Pekín, ha presentado severas protestas y se responderá con firmes contramedidas”.

Pero, ¿cuál es la verdadera razón del Boicot que solamente será diplomático?; es decir, ¿qué busca cambiar EE. UU. a nivel geopolítico? Pues, coincidencia o no, los tres países que primero se pronunciaron a favor del mismo, fueron miembros de AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos). Pacto militar formado para contrarrestar la creciente influencia en la región del Indo-Pacífico de China. Con esta información se desvela que no existe una sincera preocupación por la comunidad de uigures ni por los derechos humanos, sino por una agenda de intereses internacionales definida.  Como antecedente tenemos los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 que no fueron boicoteados por Estados Unidos ni por Reino Unido y no porque no poseyeran información de lo que sucedía, ambos no tuvieron ningún prurito en respaldar un evento organizado por el tercer Reich. 

Lo que no está muy claro es: ¿Qué pasará si un atleta protesta sobre los derechos humanos o cualquier otro asunto durante los Juegos? Es una pregunta que respondió  Mark Adams, portavoz  del Comité,  quien señaló que los atletas pueden expresar sus puntos de vista personales en entrevistas durante los juegos y en las redes sociales, puesto que, al parecer, el  COI flexibilizó sus reglas sobre las protestas y la expresión de opiniones políticas antes de los Juegos Olímpicos de Tokio celebrados el verano pasado, por lo que ahora se permite a los deportistas hacer gestos simbólicos en los estadios y pabellones antes de sus competencias, no obstante, las protestas durante las ceremonias de premiación todavía no están permitidas. Entonces faltará ver si algún atleta critica al gobierno chino de manera explícita durante los juegos. 

A modo de conclusión, debemos recordar que durante 17 días del mes de febrero, China tendrá la oportunidad de mostrar sus nuevos estadios y estaciones de esquí, así como las escenas de victoria de los más de 70 atletas representantes de sus respectivos países y de los espectadores presenciales, quienes solamente serán nacionales y deberán estar vacunados; en una transmisión televisiva para todo el mundo en compañía de las carismáticas mascotas olímpicas Bing Dwen Dwen, un adorable panda que lleva un traje hecho de hielo y Shuey Rhon Rhon, una linterna antropomórfica.

Se incluirán deportes nuevos como el Esquí Acrobático, el Patinaje de  Velocidad en pista, el Salto de Esquí y el Snowboard Cross. Los protocolos de COVID-19 serán similares a los de los Juegos Olímpicos en Tokio, pero más estrictos. Los organizadores están creando un “sistema de circuito cerrado” en el cual miles de atletas, entrenadores, representantes, miembros del personal, voluntarios y periodistas estarán confinados durante los juegos. La burbuja incluirá sitios de competición, hoteles y otros lugares de alojamiento para los deportistas, instalaciones de medios y una red de transporte. Nadie más podrá ingresar y nadie podrá salir.

Los próximos Juegos Olímpicos de Verano serán en París en 2024. Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 se celebrarán en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia. Después, los juegos de verano tendrán lugar en Los Ángeles en 2028 y en Brisbane, Australia, en 2032. El anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 será seleccionado en 2023.

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