La “Manic Pixie Dream Girl” en el cine y los trastornos mentales en las mujeres



Elena Castillo

elenahcastillo@erreizando.com


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“Muchos hombres creen que soy un concepto, que quizás les complemento, o que voy a hacerles sentir vivos. Sólo soy una chica jodida que busca su paz mental. No me asignes la tuya.”

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004)

En la primera década del siglo XXI, Hollywood introdujo en la pantalla grande a la chica de ensueño: la Manic Pixie Dream Girl (MPDG). Ella fue presentada con una personalidad excéntrica, espontánea e ingenua. Estas características permitían pasar por alto su dificultad para regular sus emociones, los cambios en su tinte de cabello y sobre todo, la inexistente búsqueda por su desarrollo personal. Su proyección no se entendería sin el acompañamiento de su coprotagonista, un hombre introvertido, romántico e insatisfecho con su vida. Pero, ¿cómo sucedió?

En 2007, el crítico de cine estadounidense Nathan Robin, acuñó por primera vez el término Manic Pixie Dream Girl (MPDG). Su objetivo era describir la interpretación de Kirsten Dunst en la comedia romántica Elizabethtown; Robin refirió en su artículo para el periódico en línea The A.V. Club que este personaje existe solamente en la ferviente imaginación de directores-guionistas sensibles para enseñar a hombres jóvenes, tristes y solitarios, a abrazar la vida y sus infinitos misterios y aventuras.

La popularidad de este término en la industria cinematográfica fue impulsada por el desarrollo del cine independiente, auspiciado por los grandes estudios hollywoodenses. El giro por esta práctica fílmica surge de la necesidad de su audiencia por productos culturales menos predecibles. Este brindaría  una serie de convenciones narrativas (personajes excéntricos, diálogos abundantes con tintes surrealistas y narrativas intertextuales) a las producciones más destacadas de entonces: las comedias románticas.    

Estas producciones se caracterizarían por sus narrativas complejas, lenguaje estilizado y la alteración por el orden cronológico lineal. Además, serían protagonizadas por un personaje femenino en específico: la Manic Pixie Dream Girl. Esta asociación de personajes femeninos del cine independiente al concepto, además de la falta de claridad del término, respecto a los atributos del personaje femenino que se les adjudica, permitiría la construcción de la Manic Pixie Dream Girl como arquetipo. Ejemplos como Summer Finn de 500 días con ella (2009), Clementine Kruczynski del Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) y Ruby Sparks (Ruby, la chica de mis sueños (2012), se convertirían en los mayores exponentes de este concepto.

Estos personajes se distinguen como seres con un espíritu libre, espontáneas y llenas de vida. [Pero también] deben ser imperfectas y lo suficientemente arruinadas como para necesitar ser salvadas. Por otra parte, se vuelve fácil reconocerlas en la pantalla grande por su tendencia a teñirse el cabello con colores excéntricos, usar vestidos vintage, escuchar música indie y regirse bajo la filosofía carpe diem realizando comportamientos espontáneos que pueden clasificarse desde socialmente inapropiados, a francamente peligrosos.   

Su propósito en la historia no es otro que servir de inspiración para su pareja sentimental, además de ser apoyo intelectual, -significan ese “empuje”, usualmente presentado a través de la decepción amorosa, para que su coprotagonista encuentre su verdadera vocación; sentimental -son sólo espectadoras y blanco de los miedos y frustraciones de su pareja-; sexual -estos personajes suelen representarse como mujeres hipersexuales y sin aparentes vínculos afectivos pasados-; y/o económico-.

Del mismo modo, al ser pensados como objetos de la narrativa, y no como sujetos, carecen de profundización en su personalidad y psique. Esto trae como consecuencia que se presenten como mujeres sin aspiraciones académicas o profesionales, sin un círculo social y habitando únicamente los espacios ocupados por el hombre que la idealiza.

Si bien el término Manic Pixie Dream Girl (MPDG) ha sido problemático por su naturaleza misma, la crítica que gira en torno a este concepto continúa asimilando como objeto de reflexión y no como sujeto reflexivo. Los discursos se centran en responder por qué el coprotagonista varón no logró entender la complejidad de su compañera, o bien, cuestionar la mirada masculina en el cine que simplifica la existencia de los personajes femeninos a servir sólo como inspiración para el hombre.  

En este sentido, lo que busca este artículo no es negar estas aseveraciones, sino brindar una lectura diferente a este arquetipo femenino del cine. Se pretende hablar de las Manic Pixie Dream Girls no como concepto, sino como mujeres reales que tienen agencia en este mundo. Por lo que, para nombrar a estas mujeres, es necesario visibilizar la estrecha relación entre las características de los personajes femeninos asociados al concepto Manic Pixie Dream Girl y los rasgos propios de las mujeres neurodivergentes.

El término neurodivergente surge en la década de 1990, dentro de la comunidad de personas con autismo; y en palabras de la activista Kassiana Sibley, refiere a tener un cerebro que funciona en maneras que divergen significativamente de los estándares sociales de “normalidad”.  El concepto nace en una serie de movimientos políticos y sociales de aquellas personas que buscaban señalar las violencias que vivían a través de la patologización de sus malestares mentales y emocionales. Por este motivo,viene a identificar a un sector ampliamente estigmatizado y silenciado que poseen un diagnóstico que refiere a una discapacidad psicosocial, diagnósticos de salud mental y las discapacidades del neurodesarrollo.

Esta perspectiva permite entender, y sobre todo, empatizar con las mujeres presentadas a partir del arquetipo Manic Pixie Dream Girl . La razón de ello es que, podemos desprender su dificultad por entender las reglas sociales y regular sus emociones, de la lógica planteada por el mismo arquetipo: la búsqueda de la validación masculina. Encontramos que las mujeres neurodivergentes pueden ser como estos personajes femeninos con una personalidad excéntrica -caracterizada por una fijación por determinados objetos y hobbies-, energética e impulsiva.

Entonces, ¿el arquetipo Manic Pixie Dream Girl representa a las mujeres neurodivergentes? Definitivamente no. Las mujeres neurodivergentes merecen y necesitan ser nombradas para poder tener una representación digna en esta industria. Al final, el cine juega un papel bilateral en nuestra sociedad: proyectamos en él nuestras propias ideas y él [debería] proyecta en nosotros un tipo de representaciones.

En este sentido, encontrar una relación entre las características de los personajes femeninos asociados a este arquetipo con rasgos de mujeres neurodivergentes, nos sirve para romper con los discursos que envuelven a la Manic Pixie Dream Girl y la neurodivergencia en las mujeres.

La mente detrás del concepto Manic Pixie Dream Girl, Nathan Robin, también señalaba que es una propuesta todo-o-nada. Es decir, el público quiere casarse con ella al instante […] o quiere infligir graves daños físicos contra ella y su familia inmediata. Esta posición se ve reflejada en el desarrollo de la trama de las películas que este personaje protagoniza. El mayor ejemplo es el inevitable momento donde el protagonista empieza a demonizar al personaje femenino por no actuar como la versión idealizada que él mismo había generado -como el caso de Tom con Summer en 500 días con ella– o, cuando la co-protagonista empieza a mostrar demasiada agencia sobre el rumbo de su vida. 

Esta representación de dinámicas sociales que podemos relacionar mujeres neurodivergentes trae consigo la concepción de un panorama negativo para cualquier relación afectiva que puedan entablar, pues normaliza que, en el momento que esas características tan únicas, relacionadas con ser neurodivergente, sean demasiado para lidiar con su pareja, pierden el merecimiento de ser tratadas con respecto.

La violencia que viven las mujeres neurodivergentes en su cotidianidad, se ve reflejada en las principales problemáticas que enfrentan: la dicriminación laboral, la infantilización y sobrevaluación del conocimiento médico. Estas formas de exclusión y discriminación se sustentan por la idea de que las mujeres son sujetos pasivos y no reflexivos de su propia realidad. Permite, además, que se denomine a las mujeres neurodivergentes como enfermas o locas, ejerciendo, a través de esta calificación, un control social formal e informal sobre ellas.

Por tanto y a modo de conclusión, es necesario entender que la aceptación o rechazo de las mujeres neurodivergente tiene mucho que ver con la forma en la que han sido representadas en la cultura popular, pues esta no ha descrito nunca a las locas igual que a los locos. Tal y como nos lo han contado, los locos nos interesan y las locas nos generan rechazo.

Así, el arquetipo femenino Manic Pixie Girl sirve como ejemplo de la normalización de dinámicas desiguales de poder entre hombres y mujeres, planteadas y promovidas desde la mirada masculina del cine. Del mismo modo, aunque no pretende representar a las mujeres neurodivergentes, la asociación de determinados personajes femeninos a este arquetipo permite señalar y reconocer rasgos de personalidad y desenvolvimiento con el entorno propios de estas. 

Esto último contribuye a re-pensar su rol en la sociedad, pues como mujeres con agencia, tienen capacidad de elección y acción en la búsqueda de su propio bienestar. Este paso busca romper con la narrativa romantizada sobre la salud mental de las mujeres y así nombrar las diferentes formas de violencia que viven las mujeres neurodivergentes, no sólo por ser mujeres, sino por su condición de clase, raza, orientación sexual, religión, etc. 

4 comentarios sobre “La “Manic Pixie Dream Girl” en el cine y los trastornos mentales en las mujeres

    1. yo creo que si, ya que a ella no la profundizan, su conflicto va mas para darle desarrollo al prota, es verdad que ella si que tiene una meta pero en general siento que el personaje va mas por la parte de hacer sentir al prota, hacerlo mejorar sin ella mejorar, si te das cuenta a ella le sacan la pareja con un “es que le ponia los cuernos” para poder dejar a los protagonistas emparejados, ademas de que encaja bastante bien en la descripcion de una mpdg

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